La madre triste

Duerme, duerme, dueño mío,
sin zozobra, sin temor,
aunque no se duerma mi alma,
aunque no descanse yo.

Duerme, duerme y en la noche
seas tú menos rumor
que la hoja de la hierba,
que la seda del vellón.

Duerma en ti la carne mía,
mi zozobra, mi temblor.
En ti ciérrense mis ojos:
¡duerma en ti mi corazón!

Análisis de La madre triste de Gabriela Mistral

El poema está compuesto por tres estrofas de versos octosílabos (ocho versos) y con una rima asonante constante en los versos pares (8-, 8a, 8-, 8a …). Así pues, podemos decir que el poema está compuesto por tres coplas




Figuras literarias de La madre triste

En estos breves versos de Gabriela Mistral, podemos encontrar varias figuras literarias que se apoyan unas con otras para formar el gran tema central del poema que trataremos más adelante. El poema La madre triste se inicia con una anadiplosis que detiene la marcha del poema y obliga al lector a prestar atención a lo que se lee o se recita. En este caso, la anadiplosis crea un suspense, un punto y aparte como el que se figura en el poema de alguien que está por dormirse.

Duerme, duerme, dueño mío

Ya en el segundo verso, volvemos a encontrarnos con una pausa claramente marcada. No es una casualidad que estos dos primeros versos estén colmados de comas (signo de puntuación) y que, de nuevo, emplee una figura retórica como la asíndeton. La ausencia de un nexo “y” en el segundo verso nos reafirma en la necesidad de detener nuestra lectura y ralentizar la marcha. El tercer y el cuarto verso, sin embargo, rompen este detenimiento con el uso de la anáfora repitiendo de forma consecutiva el “aunque” y eliminando toda clase de puntuación.

El ritmo del poema seguirá esta estructura así que, en suma, podemos hablar de que hay un paralelismo entre las estrofas tanto en construcción como en formación métrica, claramente intencionado por el autor.

Comentario de La madre triste de Gabriela Mistral

Partiendo desde una lectura literal del poema y habiendo visto los recursos literarios presentes en la obra poética de Gabriela Mistral, podemos afirmar que se trata de una canción de cuna. La copla, como es ampliamente conocido, se ha empleado desde antaño para la composición de canciones populares. Un ejemplo de canción de cuna compuesta con versos octosílabos sería la de Estrellita dónde estás.




No extraña, pues, que Gabriela Mistral participe de este género poético pues uno de los temas principales de su carrera literaria estuvo muy ligada a los niños y a su defensa. En esta ocasión, nos encontramos a un padre o una madre acunando a un niño y vigilando su sueño. El poema, escrito en primera persona, se hace especialmente tierno en la última estrofa donde encontramos este verso:

Duerma en ti la carne mía.

El lenguaje del poema es puramente vasallático. El niño, el infante, es para Gabriela Mistral el dueño y señor de la vida de la mujer. Así lo observamos en en el primer verso del poema donde el apelativo del niño es “dueño mío”. 

Canción de La madre triste, Nelly Munguia

Como no puede ser de otra forma, cantantes de la talla de Nelly Munguia, una cantante de folclore peruana, interpreta el poema de Gabriela Mistral de La madre triste. 

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Xavier Roca

Director y fundador de la plataforma cultural EsPoesía. Profesor, infatigable estudiante y apasionado por la cultura. Investigador (R1) en el programa Ramón y Cajal (2016-18). Graduado en humanidades por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
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