Mucho se ha hablado del talento en este último tiempo en la sociedad a raíz de programas de televisión, la entrada a carreras universitarias y el mundo educativo en general. El talento es una de las grandes cuestiones presentes en el mundo que son de difícil resolución: ¿Existe realmente? ¿Es determinante? ¿Puede aprenderse?

Todas estas cuestiones son, desde luego, opinables y siempre encontraremos excepciones que inclinan la balanza hacia uno u otro lado. El talento, tal y como lo entendemos, es algo con lo que uno nace (innato) y que facilita al individuo la realización de acciones concretas: estudiar, reflexionar, escribir o investigar son quizás las más comunes. Si algo nos han enseñado los programas televisivos (los cuales ofrecen las llamadas becas de talento) como el conocido programa de talentos británico “Britain’s Got Talent” es que existe un horizonte mucho mayor que quizás no habíamos considerado: el canto, el baile, la poesía, la cocina, el márketing y un largo etcétera.  Entremos a considerar qué es para poder discernir con mayor claridad el tema que tratamos:

¿Definición y significado de talento? ¿Qué es?

La etimología de la palabra “talento” procede, en primer lugar, del griego τάλαντον que hace referencia al nombre de la moneda local como podría ser el peso, la peseta, el euro o el dólar. Un primer significado de esta palabra nos indica que el “talento” guarda relación con la capacidad, con la aptitud de una persona para hacer algo en tanto que dispone de los medios para lograrlo. Nuestra concepción de talento se diferencia de la mera habilidad por una segunda significación.

La habilidad es, al igual que el talento, una capacidad que tiene una persona para lograr un fin determinado. La principal diferencia es que la habilidad es algo que, con entreno, perseverancia y mucho esfuerzo, se puede adquirir. Para hacer una pizza se necesita ser habilidoso y la práctica, en este caso, hace al maestro. Por contra, ser buen cocinero va más allá que la mera repetición de acciones i nada tiene que ver con saber hacer bien una pizza.

Por un estrecho contacto cultural, la palabra griega se traduciría de una forma muy similar al latín: talentum. Adquiriría una gran fama con la parábola de los talentos de Jesús de Nazaret. La parábola explica que el talento es una cualidad intelectual innata que Dios otorga al hombre para que despeñe unas funciones concretas de un modo más sencillos que otras personas. Tal y como podemos extraer de la lectura exegética del texto, el talento es un bien personal que el hombre debe usar y del que está moralmente obligado a hacer un uso bueno de ello. Este es otro asunto. 

En el idioma español, así como en otras lenguas, han llegado ambas significaciones que denotan una concepción dual de la palabra talento: aptitud e inteligencia. 

¿Para qué sirve el talento?

Como hemos explicado, tiene una estrecha relación con una inteligencia y una aptitud que capacitan a una persona concreta a lograr un objetivo concreto. El talento, pues, debe servir para hacer una acción concreta: tocar el piano, cocinar, ayudar a la gente, enseñar o gestionar una empresa pueden ser algunos ocupaciones para los que la gente puede tener talento. 

¿Servir al talento te dará el éxito?

Quizás te estás preguntando si obedeciendo a tu propio talento tendrás éxito en ese campo. En absoluto, hay muchas circunstancias que pueden truncar el camino al éxito en lo que a lo profesional se refiere. No obstante, aumentas las posibilidades de triunfar tanto a nivel profesional como a nivel personal.

En esta página web tenemos algunos ejemplos como Gabriela Mistral que no hubieran triunfado si no hubieran seguido aquello para lo que creían tener talento. Si crees que tienes talento para algo, ¿por qué no intentarlo? Es evidente que habrá inconvenientes por el camino (dinero, tiempo y esfuerzo) que te intentarán pararte los pies. Puedes rendirte o luchar y, si has detectado tus capacidades o facilidades, tendrás más desenvoltura para desempañarte frente a las dificultades.

Borja Luzuriaga explica en uno de sus videos más representativos (El camino al éxito) explica la gran —y a veces confusa— diferencia entre talento y habilidad:

¿Cómo descubrir mi talento?

El talento no es ninguna habilidad que puedas aprender. Muy probablemente, no  lo tendrás para algo a lo que no puedas llegar con tus medios actuales y, efectivamente, hay que descubrirlo. Quizás la forma más sencilla de descubrir tu propio talento es dejarte llevar por el tiempo. El tiempo es un gran maestro que te dará las herramientas para descubrir algo mucho más importante: El tiempo te descubrirá quién eres tú.

Saber quién es cada uno de nosotros es algo que ya enseñaban los griegos en las academias. Siempre ha sido una de las cuestiones más importantes para vida de cada uno de nosotros: ¿Quién soy yo? ¿Para qué sirvo? ¿Qué sentido tiene estar en el mundo? Son algunas preguntas que quizás te has planteado. Detente a reflexionarlas y estarás más cerca de descubrir tu propio talento. ¡Atento! Las respuestas no serán fijas y para la eternidad. A medida que se crece te das cuenta de que uno cambia y cambian, por tanto, las respuestas. ¡Pero no van del blanco al negro!

¿Cuál es mi talento?

Si has descubierto tu talento pero no estás seguro del camino que debes seguir, la respuesta la tienes al alcance de tu mano: Te mostramos algunas formas de conocerlo:

Escribir Escribe
Cocinar Cocina
Cantar Canta
Estudiar Estudia

En otras palabras, dale acción al verbo u oficio por el que crees poder tener algún talento para descubrirte en la acción. A veces también es bueno dejar de pensar y ponerse a la acción; es también un método para saber qué no te gusta y qué te gusta o qué se te da bien y qué se te da mal. El título del video que os he enseñado anteriormente se titula “El camino hacia el éxito” y en realidad genera un cierto engaño porque está formulado con muchas pretensiones. Cabría preguntarse qué es el éxito y no entraremos, cada uno que lo reflexiones: ¿Es el dinero? ¿la fama? ¿estar contento con uno mismo? ¿conformismo? ¿estabilidad? 

¿Basta el talento para lograr éxito?

El éxito es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración, es decir, de esfuerzo

Borja Luzuriaga

Al contrario; el talento ofrece facilidades para lograr cualquier éxito. A pesar de ello, una facultad que no encuentra la acción es una facilidad que no tiene provecho. Del mismo modo, alguien con una gran ilusión por alcanzar una meta pero sin talento y mucho esfuerzo pasará por encima del talentoso. El esfuerzo y la constancia son el secreto real del éxito, el talento una simple ayuda que NO determina el resultado final. Por contra, el esfuerzo y la dedicación son más determinantes que las facultades propiamente innatas. 

Xavier Roca

Director y fundador de la plataforma cultural EsPoesía. Profesor, infatigable estudiante y apasionado por la cultura. Investigador (R1) en el programa Ramón y Cajal (2016-18). Graduado en humanidades por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
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