¿Qué son los juegos florales?

Los juegos florales en Catalunya

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Orígenes de los juegos florales

Los juegos florales fueron unos certámenes de poesía que se recuperaron en las tierras de habla catalana a partir del siglo XIX durante la Renaixença, un movimiento cultural que apostaba por la recuperación de la lengua catalana. Estos certámenes poéticos trataron de emular aquellos que se celebraba en la Corona de Aragón por los trovadores que escribían en la lengua de Oc (Occitania) y en catalán, aunque ellos lo consideraban una misma lengua. 

Recuperación de los juegos florales

A lo largo del periodo conocido por el nombre de Renaixença (momento de renacimiento), los autores de lengua catalana trataron de recuperar de manera voluntaria la lengua y la cultura catalana. Este período, siglo XIX, coincide con el Romanticismo en Europa. Algunas de las ideas románticas que se difundieron por Europa tras la revolución francesa llegaron a oídos de las mentes más brillantes de la cultura europea entre los que se cuentan Bonaventura Carles Aribau, Jacint Verdeguer o Víctor Balaguer. 

Estos ideales románticos son, como no, la libertad, la recuperación del pasado, la creación de una identidad nacional y, en el caso del territorio catalán, la firme voluntad de recuperar la lengua y la cultura propia de la tierra. Así podemos verlo en 1841 cuando Rubió i Ors publica en el prólogo de su opera magna las siguientes palabras:

Cataluña todavía puede aspirar a la independencia, no a la política, ya que pesa muy poco en comparación de las demás naciones las cuales pueden poner en el plato de la balanza, además del volumen de su historia, ejércitos de muchos miles de hombres y escuadras de cien navíos; pero sí a la literaria…”

Lo Gaiter del Llobregat | Joaquim Rubió i Ors

Este tiempo que conocemos bajo el nombre de la Renaixença se contrapone con la Decadencia previa de la literatura catalana. Es un momento en el que la literatura y la expresión artística catalana habían disminuído en calidad y en cantidad.

Fue en 1832 cuando Aribau publicaría desde Madrid el poema catalán de La Patria y daría inicio al renacimiento de la lengua con una clara voluntad de volver a ser tendencia en Europa como lo fueron los trovadores de los siglos XII y XIII. A nivel historiográfico, la composición del poema de Aribau significó un punto de inflexión ya que fue la primera poesía en publicarse en lengua llemosina desde el inicio de siglo.

Una clara manifestación de la voluntad popular, social y política de la recuperación del patrimonio local y la lengua catalana es la recuperación de la festividad de los Juegos Florales. Pero… ¿qué son los juegos florales de Barcelona?

Los juegos florales de Barcelona

Los Juegos Florales se realizaron por primera vez en Tolosa de Llenguadoc (actual Francia) en 1323 gracias a la participación de la Sobregaya Companhia de los Siete Trovadores. Eran unos certámenes de poesía en los que participaban especialmente trovadores de la zona de Occitania y también de la Corona de Aragón. Eran conocidos por el nombre de Los juegos de la Gaya Ciencia y pervivieron hasta mediados del siglo XV.

En mayo de 1859 se restauraron los Juegos Florales en Barcelona fruto del movimiento catalán de la Renaixença, y fueron una herramienta de difusión y creación de literatura catalana. Este nuevo certamen de poesía, que se inspiraba claramente en el medieval, logró dar prestigio y resultó ser una iniciativa que favoreció enormemente la recuperación de la lengua y la literatura catalana.

El ayuntamiento de Barcelona participó económicamente en la restauración de dichos juegos. Víctor Balaguer, conocido como el trovador de Montserrat, y Antonio de Bofarull, primer secretario de los Juegos Florales, hicieron amplia difusión de dicho certamen y animaron a los escritores a participar en él. ¿Cuáles eran las bases de los Juegos Florales? La única condición que se fijó fue que únicamente podían participar con obras escritas en catalán —antiguo o nuevo— cosa que demuestra una unidad lingüística.

Mestre en Gai Saber

Como en cualquier certamen poético, las bases del concurso se fijaban antes de cada uno de ellos. El siglo XIX se preocupó especialmente de la recuperación de la lengua catalana y, por ello, la única obligación era que se publicara en lengua catalana.

En un primer momento, la participación en el concurso podía hacerse únicamente a través de poesía, quedando a un lado los géneros literarios de la narrativa y el teatro. Los certámenes se levantaban bajo la divisa de “Patria, fe y amor” y por cada uno de ellos se podía ganar un premio.

La flor natural

La Flor Natural, también conocido como premio de honor, se otorgaba al mejor autor de poesía amorosa.

Engalatina d'or

La Englantina de Oro era un premio que se otorgaba al mejor poema de tema patriótico.

Viola d'or

La Viola de Oro era el premio que se otorgaba al mejor autor de poesía religiosa y cerraba los premios.

El rótulo bajo el que se presentaban los Juegos Florales, “Patria, fe y amor” anuncian los temas principales de la Renaicença y el Romanticismo y por extensión los mismos certámenes poéticos que iban más allá de los catalanes.

Cuando un poeta obtenía tres premios ordinarios (había alguno más además de estos tres ya mencionados) era proclamado como “Mestre en Gai Saber” que significa que era “Maestro en el saber alegre”, es decir, el saber poético. La palabra “Gai” venía a significar “alegría”. Por ello, la Gaia Ciencia era la poética ya que se trataba de la ciencia alegre, la ciencia de la alegría. Esta palabra proviene del latín Gaudium que significa alegría, de allí provienen palabras como “gaudir” (disfruta) en catalán.

Premiados y ganadores

Los Juegos Florales de Cataluña fueron un lugar de verdadera proliferación literaria. Algunos de los mejores escritores han participado en dichos juegos y han resultado ganadores dando así el salto al reconocimiento, no tan solo local, sino universal.


Autores como Joaquim Rubió i Ors, Marià Aguiló, Àngel Guimerà, Jacint Verdaguer, Joan Alcover, Joan Maragall o Josep Mª Segarra entre otros fueron proclamados Mestres del Gai Saber. La primera mujer en lograr dicho galardón fuer Mercè Rodoreda en 1949 premiada por su obra Albas i nits en Montevideo, durante su exilio. Aquel mismo año, Mercè Rodoreda pudo volver a Barcelona por vez primera tras la decisión de abandonar el país a causa de la guerra. Habría que esperar hasta el 1978 para ver una segunda mujer premiada con el galardón de Mestre en Gai Saber.

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