Las cuatro grandes crónicas

La historiografía medieval catalana

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LAS CUATRO GRANDES CRÓNICAS CATALANAS

Las cuatro grandes crónicas son unos documentos históricos y literarios escritos por dos reyes de la antigua corona de Aragón y dos cronistas de la época. Martín de Riquer, un historiador barcelonés, destaca la singularidad de estos textos ya que se tratan de unos documentos escritos por personalidades del XIII y el XIV que nos hablan de su misma época. 

A diferencia de otros reyes como Alfonso X el sabio, un rey historiador, Pere, el Ceremonioso, y Jaime I, el conquistador, son dos reyes que escribieron sobre la situación política, militar, social y anímica de su propia época y no de una época anterior. 




¿Qué son las crónicas? | Definición

Las crónicas históricas son unos textos historiográficos que tratan de ordenar sucesos de la vida de grandes personalidades. En este caso, las crónicas catalanas, derivan en cierto modo de los cantares de gesta o les cançons de gesta como podría ser la del Cid Campeador.

Esta clase de poesía épica existió también en lengua catalana pero no se conservan sus archivos. Lamentablemente, se perdieron en el transcurso de los años en el período de la decadencia y tratamos de hacer una aproximación sin cantata a través de las cuatro grandes crónicas.

Ejemplos de las Crónicas catalanas

Las cuatro grandes crónicas son las de los reyes Jaime I, Pere —el ceremonioso— y los cronistas Bernat Desclot y Ramón Muntaner. Todas ellas escritas entre finales del siglo XIII y XIV, momento en el que Ramón Llull estaría confeccionando el libro de les meravelles Blanquerna.

 

Crónica de Jaume I

La obra de Jaime I se conoce también bajo el nombre de Llibre dels feits de Jaume I (libro de los hechos de Jaime I). Está considerada la primera gran crónica de la literatura medieval catalana y en ella nos cuenta, en primera persona, sus sentimientos, batallas y memorias de los 63 años que estuvo con la corona. 

El llibre dels feits puede considerarse casi una autobiografía de la vida y el tiempo de su autor. De hecho, el propio rey decía que la obra se confeccionaba en honor a las gestas que Dios le permitía obrar y para ser ejemplo para la posteridad. Ambas cosas serían confirmadas por el propio tiempo ya que, gracias a esta mentalidad podemos disfrutar de sus hazañas y también de los que le siguieron.

Los detalles de la vida de Jaime I quedan bien plasmados en estas crónicas así como sus gestiones políticas. Es destacable de su obra la referencia a su linaje y la familia de la que proviene, el retrato escrito de su presencia física, su valentía y bravura en la batalla contra los moros para la conquista de Valencia y Mallorca, su generosidad, lealtad y cortesía frente a aquellos que le rodeaban y la defensa de la fe cristiana. Todos los detalles que explica en su crónica son hechos reales, claro, pero también están ligeramente adornados y maquillados por la pluma del propio rey ya que, no hay que olvidar, su objetivo era ser leído por la posteridad.

Algunas de las características más notorias de su crónica serían el sentimiento religioso, las batallas y la humanidad que se leen en sus textos que casi son contados con naturalidad:

E fo la nostra cavalleria en sancta Maria de l’Horta de Tarragona, que oïda la missa del Sant Esperit, nós cenyim l’espasa que prenguem de sobre l’altar. E podíem llaora haver dotze anys complits e entràvem en lo tretzè, si que un any estiguem ab ella (la reina) que no podíem fer ço que els hòmens han a fer amb llur muller car no havíem l’edat.

Traducción al castellano:

Fue nuestra cavalleria a Santa María de la Horta de Tarragona, y después de escuchar la misa del Santo Espíritu, nos ceñimos la espada que tomamos de encima del altar. Entonces podía tener doce años cumplidos y entraba en los trece [años], así así estuve con ella (la reina) un año, que no podíamos hacer eso que los hombres hacen con sus mujeres ya que no teníamos la edad.

Crónica de Bernat Desclot

Bernat Desclot es, en orden cronológico, el autor de la segunda gran crónica del medievo aragonés. Escrita en lengua catalana, la crónica narra de forma fidedigna y sin partidismos los hechos acontecidos durante el reinado de Pere d’Aragó (Pedro de Aragón). Se conoce también bajo el nombre de libre del Rey en Pere d’Aragó e dels seus antecessors passats.

Sabemos poco de Bernat Desclot y se sospecha que no habría utilizado su nombre real en el inicio de la crónica cuando dice “aquí empieza el libro que Bernat Desclot dictó y escribió…”. En los archivos de la corte no aparece ningún nombre que coincida y probablemente el autor quiso pasar desapercibido y dejar todo el protagonismo a los hechos narrados en la crónica.

La crónica de Desclot nos muestra desde sus inicios la familia y los antepasados del rey con la finalidad de propiciarnos una explicación a la confederación catalanoaragonesa. Por ello, la obra se ocupa también de narrar las vidas de los siguientes reyes:

  • Alfonso I, el Casto.
  • Pedro, el Católico.
  • Jaime I, el Conquistador.
  • Pedro, el Grande.

Tal como destaca el mismo autor, su crónica se ocupa de narrar:

Las grandes hazañas y las conquistas que hicieron los nobles reyes sobre los sarraines y sobre otras gentes que aquí en Aragón fueron de alto linaje.

Es destacable la tinta que dedica a cada uno de los reyes. A los dos primeros reyes mencionados dedica poco en comparación con los dos últimos. La razón de ello es la contemporaneidad del autor con su objeto de estudio —los reyes— y la cercanía que tenía con cada uno de ellos. Al igual que Jaime I, Desclot escribió sobre las batallas contra los sarracenos y también es destacable su animadversión por los franceses.

Las características más notables de su obra es el espíritu caballeresco, muy influenciado por la literatura de su época. También destaca el heroísmo con que retrata a reyes como Pedro el Grande, la naturalidad y el sentimiento adverso hacia lo francés. 

Crónica de Ramón Muntaner

Ramon Muntaner nació en Peralada y llegó a ser gobernador de Eivissa el 1336. Empezó la crónica influenciado por Jaume I y sus al inicio de la misma expone sus razones:

Porque quiero que sepáis que yo salí de Peralada cuando no tenía todavía los once años cumplidos y, cuando hice este libro y lo empecé, tenía sesenta años. El presente libro [hace referencia a la crónica] lo empecé el decimoquinto día del  mayo del año mil trescientos veinticinco [1325] de la encarnación de la encarnación de nuestro señor Dios Jesucristo. 

La crónica de Ramón Muntaner se inicia con el reinado de Jaime I y narrará aquello que ha podido ver y ha sido testimonio. Por tanto, la proximidad entre el cronista y el mismo rey era frecuente, no sólo para que redactara la crónica, también por motivos de estado ya que, como hemos dicho, Muntaner terminaría siendo gobernador de Eivissa. Además, el propio cronista explicará hechos de los que él mismo no ha podido ser testimonio y buscará fuentes contemporáneas que le ayudarán a la redacción del manuscrito.

Jaime I y Ramon Muntaner se conocieron personalmente cuando este y Alfonso X, el sabio, un rey castellano e historiador pero no de su propia época, visitaron el Castillo de Peralada, en Girona.

Partiendo de esta visita, el cronista explicará también hechos del que será más adelante Pedro el Grande y de su viaje a París en un momento de inestabilidad política en Sicilia que quería ser conquistada por el reino de Aragón. En aquel momento, Ramón Muntaner tenía once años y nos dejó el testimonio de las buenas relaciones que existían por aquel entonces entre el futuro rey de Aragón, Pedro el Grande, y la monarquía francesa. 

Y cuando estuvo en Francia, fue recibido con gran honor, gozo y alegría por el rey de Francia y la reina. […] ¿Qué os diré? Tanto amor había entre el señor rey Pedro y el rey de Francia que de una hostia sagrada comulgaron los dos: y juraron y se hicieron homenaje que nunca, el uno al otro, no lucharían por ninguna persona del mundo. Antes bien, se ayudarían y lucharían contra todos los hombres. 

El propio cronista será también quien narrará la quema de su propio castillo en Peralada, cosa que también hace Bernat Desclot. Tras este incidente, Muntaner no volverá nunca a su tierra natal y presenciará la conquista de Menorca, el matrimonio entre Jaime I.

Una de las partes más importantes de su crónica por su relevancia literaria será el relato que hace Muntaner sobre la figura de Roger de Flor, un cavallero de la corona que terminará siendo mitificado por la sociedad del mismo modo que en Castilla se exaltará la figura de Mio Cid. El cronista de Peralada explicará cómo llega Roger de Flor a Constantinopla y las fiestas que hacen a su llegada, así como su nombramiento de César, las guerras en la ciudad turca, el asesinato del cavallero y las posteriores victorias catalanas en tierras musulmanas. Años más tarde, Joanot Martorell redactaría en su famosa obra Tirant lo Blanch el viaje y formación de un cavallero que se inspira en la misma figura de Roger de Flor. 

La finalidad de la crónica de Ramón Muntaner parece evidente. Tras los diversos episodios fortuitos que le llevan a presenciar grandes momentos de la historia de la Corona de Aragón, da gracias a Dios y escribe las memorias de esta gran época para hacer partícipes a todos de las grandes eventualidades que la tocado vivir. 

Crónica de Pedro III, el Ceremonioso

Siendo la última de las cuatro grandes crónicas de la literatura e historiografía catalana, en este manuscrito asistimos a una narración en primera persona de cincuenta años de su vida divididos en seis capítulos, un prólogo y un apéndice, siendo el más extenso el que trata sobre la Conquista de Mallorca

Pedro III (Pere III) fue proclamado rey cuando tenía escasos dieciséis años, y tuvo que hacer frente a los grupos de Les Unions, una serie de nobles agrupados para defender sus derechos y privilegios que fue extinguido en 1348 recuperando, así, el poder de la monarquía. 

El cerimonioso era un rey defensor de las artes tal como las cuentas de la corte lo corroboran. Defendía a historiadores, cronistas y poetas y creó la Universidad de Perpinyà para que se tradujeran a los clásicos grecolatinos al catalán. Fue un ferviente defensor de Ramon Llull, un escritor, filósofo y caballero mallorquín de sangre catalana y mantuvo bajo su protección a Francesc Eiximenis, un teólogo que viajó, un hombre avanzado a su tiempo que estudió filosofía y teología y defendía la libertad de la mujer criticando la misoginia medieval instaurada en Italia por Boccaccio. 

Fue en tiempos de Pedro III que se creó la Generalitat de Catalunya y las Cortes catalanas, pero también coincidió que fue un periodo en el que empezaron a notarse las debilidades de la corona que darían inicio a la decadencia de la Corona de Aragón.

Crónica de Pedro el Ceremonioso

La crónica se inicia con un agradecimiento por parte del rey a Dios, quien tuvo la bondad de ponerlo en un lugar alto y le ofrece estas crónicas para que los reyes que le sucederán sigan el ejemplo que él les deja por escrito en el momento “de sus tribulaciones, deben esperar y confiar en nuestro Creador, de quien vienen todos los bienes, victorias y gracias”. 

La crónica la escribe el propio rey de su puño y letra en el 1349, pero más adelante será B. Descoll quien se encargará del proyecto tal y como podemos observar en una carta del rey de 1375, donde comentan las crónicas y el monarca hace recomendaciones. Además, le indica que redacte los siguientes dos capítulos. Esta epístola nos evidencia el hecho de que Pedro III encomienda un trabajo y lo supervisa.

Algunos de los pasajes más destacados de la Crónica de Pere el Cerimoniós son, desde luego, su propio nacimiento y cómo llegó a ser rey de la Corona de Aragón. Aprovecha este episodio de su vida personal para relatar el reinado de su propio padre, Alfonso III, quien no escribió ninguna crónica. Es también digno de mención la pugna que mantuvieron el propio monarca con Elionor de Castilla, quien intentó apartarlo del trono de Aragón.

Después del relato sobre su coronación y de su primer matrimonio con María de Navarra, se nos relatará con mucho detalle la anexión del reino de Mallorca a la Corona. Se explica desde el inicio del conflicto hasta la invasión del Rosellón. No menos importante es la Guerra de las Uniones (conflicto y resolución), los distintos ataques a Génova y Cerdeña —que terminará siendo conquistada—.

Características de las crónicas

Las crónicas son una serie de textos historiográficos que nos ayudan a comprender la mentalidad de los cronistas, reyes y, en general, la sociedad del siglo XIII y XIV. Algunas características fundamentales de estas crónicas es, en primer lugar, el lenguaje en el que está escrito. 

El lenguaje no es meramente historiográfico. Hemos mostrado, a lo largo de los ejemplos de crónica que hemos traducido de su original, un lenguaje que se escapa de lo meramente informativo. La crónica no es sólamente una fuente de información, datos y hechos, también busca tener un encuentro con el lenguaje literario creando, así, un nuevo subgénero dentro de la literatura narrativa.

La épica que se escribía en Castilla (Cantar del Mio Cid) se escribió también en lengua catalana y alguna referencia se hace en estas crónicas. El lenguaje que imperaba era el épico propio de las epopeyas y, por vez primera, se trata de recuperar para la cultura catalana una fuente cultural perdida a través de textos históricos que, fortuitamente, mantuvieron este lenguaje y melodía épica.

Por ello, la mayoría de los escritos que se conservan de las crónicas narran motivos políticos y bélicos. Extraños son los pasajes de amor porque, en aquel momento, primaba la guerra, la reconquista y los valores de una sociedad que se identificaba con el modelo caballeresco cristiano.




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