El Homo viator es un tópico literario que muestra la existencia humana como un camino que el hombre debe recorrer. A través de este simbolismo, el camino representa la vida que todo hombre debe recorrer. Al mismo tiempo, el hombre es el sujeto que recorre dicho camino y, en función de las distintas perspectivas existenciales, nos encontramos frente a dos clases de Homo viator.

Etimología Homo Viator

La etimología del Homo Viator es simple de descifrar. Proviene del latín y significa hombre caminante. Es una invitación a descubrir nuevos horizontes y ponerse en marcha. La vida es un viaje que todo hombre debe conocer.

Tipos de Homo Viator: significado.

Viaje determinado

En primer lugar, nos encontramos ante la imagen determinista de la vida representada por un homo viator que recorre un camino ya construído por un demiurgo. Es el caso de la Commedia de Dante o del Señor de los anillos de Tolkien. De hecho, esta clase de Homo Viator es la más habitual dentro de nuestra cultura. 

El Homo Viator es un viaje que realiza un sujeto (Dante o Frodo en nuestros casos) a través del cual surgen una serie de inconvenientes a los que el hombre debe enfrentarse. Es la clásica imágen de la vida que también observamos en los clásicos.

En la Odisea, uno de los clásicos griegos más conocidos, Ulises recorre un largo camino para llegar a su destino y recuperar a su mujer. En la Eneida, un personaje debe enfrentarse a un largo viaje para fundar una ciudad imperial tras una sangrienta batalla. Si observamos El Quijote, el viaje de autoconocimiento que realiza el propio protagonista le llevan a una serie de aventuras y desventuras que terminan formando y puliendo, aunque fuera a base de golpes y mamporrazos, al propio protagonista de nuestra novela. 

En todos estos casos, la lectura que se realiza del viaje de nuestros héroes y protagonistas es la de un sujeto que recorre un camino de autoconocimiento con una meta señalada. En dicha meta, el protagonista encuentra la muerte o el conocimiento de sí mismo. Como decían los griegos en el Oráculo de Delfos, lo más importante que debe hacer el hombre es “conocerse a sí mismo” y eso, nos llevaría a hablar también del incauto Edipo Rey

En todos los casos, el camino está ya diseñado y construído por los dioses o la divinidad judeocristiana. No obstante, la idea de que el camino esté diseñado se presenta ambiguamente contraria ante la moralidad cristiana que presupone la libertad de acción del individuo y rechaza —a menos en el catolicismo— la predestinación. 

Viaje indeterminado

La segunda clase de Homo Viator podemos encontrarlo en tiempos más contemporáneos como los de Antonio Machado. En ellos, se presenta a menudo la vida como un camino que cada hombre debe construir. Es decir, el camino ya no está para que el hombre deba recorrerlo sino que el hombre debe diseñarlo para poder caminar. 

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Caminante no hay camino | Antonio Machado

Xavier Roca

Director y fundador de la plataforma cultural EsPoesía. Profesor, infatigable estudiante y apasionado por la cultura. Investigador (R1) en el programa Ramón y Cajal (2016-18). Graduado en humanidades por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
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